Fundamentos para una “escuela” de pintores religiosos reformados:
En
mi pasada entrada puse la introducción que escribiera mi profesor Juan E.
Guerrero, en una exposición que hice en el 2002. Aquí presento el cuerpo de lo
que fuera la continuación.
Fundamentos para una “escuela” de pintores
religiosos reformados:

El titulo despertará, quizás,
controversias o paradojas pasajeras, pero, no es nada nuevo hablar de la
estética del arte de la reforma protestante o la contra reforma católica. Lo que aquí nos ocupa en nuestro medio,
identidad e idiosincrasia, y el artista que ha puesto la piedra angular para
esta escuela. Así pues, señalaremos de una manera escueta los principios de
estilo que la conforman y su plan de objetivaciones, así como su sentido
estético partiendo de la filosofía del pintor Abisay Puentes.
1. El Gótico es lo que define
una plástica netamente religiosa, y la que él propone está enmarcada dentro de
este estilo por la ascética de los temas; los tipos de alegorías y el clima apocalíptico y escatológico como
ambientación o tratamiento del óleo, acrílico, la técnica mixta o la plumilla.
2. Entendemos por ascética en
la plástica: La sobriedad o rigidez del tema objetivado en imágenes que
transpiran rigor en el gesto, meditación, la impronta introvertida de una vida
volcada en lo interior.
3. Los tipos alegóricos: Es conocido el concepto de “alegoría”, la
alegoría, según el pintor que nos ocupa, debe ser el reflejo, si se trata de
cuestiones que tocan “la escatología” (final de los tiempos) o el “Apocalipsis”
(juicio final), del estado interior de las almas, fenómeno que ha de
“refractarse” a través del espejo del óleo u otra técnica, trabajo estético que
ha de abordarse con una fantasía disciplinada y conocedora del tema, y que
con imaginación rigurosa sepa objetivar
sensiblemente, a los ojos, ideas que van más allá del conocido realismo y
surrealismo, y a su vez no caiga en el estereotipo de las alegorías
tradicionalmente históricas consagradas por Durero y otros, así los mas grandes
ilustradores de estos temas como Gustavo Doré, aunque sus obras pueden servir
de base a la imaginación para enriquecer
la fantasía, que es la que combina lo imaginado a partir de un modelo prototípico.
4. El clima apocalíptico y
escatológico: Crear una atmósfera en este sentido tiene su técnica (estilo)
pero, lo que es producto del ingenio o talento
es la estética apropiada (modo de hacer sentir a través del estilo el
mensaje que viene implícitos en la pura impresión de la imagen pictórica). De
ahí el colorido a partir del dibujo, las veladuras para esa atmósfera, la
utilización del negro procesado, industrial, las capas de colores planos, la
luz recogidas del frotamiento, los claroscuros que no deben ser los usuales a
modo del Greco o Goya, recuérdese los fundamentos del arte Gótico severo, que
es el idóneo para lo que se propone este pintor, porque las cosmovisiones
plásticas que parten de la teología emergen del ser de la fe, de la palabra
bíblica, no imantan nunca con el cubismo o expresionismo porque tiene la
esencia del encantamiento Gótico; Gótico no es medioevo, dígase lo que se diga,
lo Gótico es un trascendental, el Gótico no desubica el dibujo, ni acuareliza
los colores, luz y sombra precisan el mensaje
concreto de un credo alegorizado, no mítico, sin la ansiedad
renacentista, ni el rumiar clásico de un
pagano bucolismo, ni los miopes síndromes del paisajismo impresionista. El
Gótico es el fiel de la balanza entre la bandeja del renacimiento y el platillo
barroco y siempre lo será potencialmente en cualquier época, sobretodo cuando
se quiera conjurar un conciliador, un mediador para equilibrar, sosegar esas
posiciones extremas que surgen en los movimientos transitorios de pintores en
busca de sí mismos, pero con la mirada
en los dedos de artistas que esgrimen el pincel de moda y la pincelada
sensacionalista. Creo estamos ante un
joven pintor Gótico, criollo sí, pero fiel a esos misteriosos ancestros
plásticos del pasado que subyacen en el talento creador actual gracias a los secretos
atavismos de lo ideal-religioso, sin apropiaciones ni enajenamiento. Un renacer
goticista en cualquier etapa de la historia de la pintura en cualquier país nos
salva del caos estético, de los atajos estilísticos y de catarsis alienante de
la plástica como sucedáneo de un ser en falta.
Conclusiones:
Toda síntesis es la fusión de lo substancial de un tema
por largo o profundo que sea, cuyo desarrollo es parte ya de un tratado
especializado. Luego toda síntesis maestra debe en breve tiempo y espacio hacer
sentir el alma de una obra y sus propósitos. Eso hemos tratado de hacer aquí
para hacer de la “información” algo más que “informar”, es decir dar a sentir
el alcance y profundidad de lo que se propone este pintor con su “escuela” y
filosofía del arte religioso. He aquí expuestos los parámetros esenciales de
esta escuela, el resto, sumergido como un “iceberg” lo revelará el pintor en
sus clases y exposiciones, secretos y misterios de escatológico talento y
apocalíptico sentir.
Dr. Juan Enrique Guerrero
Alvarez
Historiador
Centro de Divulgación
Cultural de conferencias
U.N.H.I.C
