Como suena mi pintura: Lamento No.1 en C, Andante Moderatto y Melancólico
En mi arte intento mostrar todo lo que me
conmueve, lo que me estremece y me abruma. La maldad, una realidad vivida por
toda la humanidad, en todos los niveles de la existencia, me fuerza a revelarla
en formas y figuras que contienen el terror de esta contradicción en sí misma.
No fuimos creados para vivir en y con la maldad, esto nos convierte en los
seres más contradictorios que existe en este planeta. Nos destruimos y dañamos
mutuamente. Y aún cuando tenemos capacidades excepcionales para apreciar el
amor, la belleza, la ética y la moral; somos los habitantes de este mundo, que
atenta contra su propia existencia y contra los demás seres.
Esa es la esencia de mi mundo artístico,
mostrar esta contradicción. Mi música revela una intensidad y pasión que la
imagen niega. De ahí que mis instalaciones muestran esta unión entre mi música
y mi pintura, pero al mismo tiempo hace latente una contradicción entre la percepción
sonora y la visual. La música representa esa parte espiritual e intangible de
mis representaciones visuales. Al mismo tiempo, las pinturas son la forma
tangible. Esta unión hace que la percepción de mi arte, por el público, absorba
el tiempo y espacio, lo espiritual y físico, lo intangible y lo tangible. Así
la comprensión de la contradicción genera esta especie de nimbo, o un estado de
desagrado placentero, o también: atracción y rechazo. Y es que, tratar de
conciliar la maldad del ser humano y lo maravilloso de la existencia junto con todo lo que nos rodea, traumatiza.
La humanidad, languidece ante cada acto que rompa con la coherencia para la que
fuimos creados; y cada incoherencia frisa, pone en shock o paraliza cada
argumento que edificamos para estabilizar nuestras conciencias. Un acto de
inhumanidad, rompe nuestra estabilidad y coherencia. Por esta razón, personas que sufren
dictaduras o cualquier tipo de opresión pierden el sentido y la esperanza por
un mañana y se centran en el ahora, en sobrevivir.
Toda mi obra es una descripción de estos sentimientos,
pensamientos y percepciones; todo lo que he vivido en Cuba y ahora que vivo en
USA. Música y pintura, dos realidades estéticas que resortan la poética de la
existencia. Es por esto, que escogí fusionar pintura y música, retomando
códigos visuales y sonoros convencionales. Haciendo cita coherente con la
programación y con nuestros hábitos de consumo visual-artístico. Para algo más
que esto no estamos listos aún, ni siquiera yo.
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